quarta-feira, 11 de janeiro de 2012

Apollonide - Memórias de um Bordel

No site da Visão/JL:
"Não há sombra de erotismo, antes de uma violência consentida e uma esperança enganada, que Bertrand não fecha no seu tempo. Elabora-o antes de forma a transportá-lo implicitamente para a atualidade, dando-lhe um ar de tese inacabada ou mera curiosidade sobre a 'mais velha profissão do mundo'. Ou apenas um fascínio sobre esta personagem sem tempo nem espaço a que se pode chamar: a prostituta."
Ler mais aqui
O trailer do filme aqui (ouve-se Bad Girl de Lee Moses)
Em Portugal, estreia amanhã.

E quem não puder pagar tem direito a viver?

Programa Contra Corrente, 10 de Janeiro de 2012 (Notícia no site do jornal Público aqui; imagens aqui):

A jornalista questiona António Barreto:
“Não acha abominável que se discuta se alguém que tem 70 anos tem direito à hemodiálise ou não?”
Perante a hesitação de António Barreto, Manuela Ferreira Leite respondeu:
“Tem sempre direito se pagar.”
A reacção a esta posição não veio do sociólogo António Barreto mas sim de António Vitorino.
Disse António Vitorino: “A mim choca-me pessoalmente a frase da doutora Manuela Ferreira Leite, que é quem tem mais de 70 anos e quer fazer hemodiálise paga. Não era, de certeza absoluta, esta a frase que ela queria exactamente dizer, na medida em que não é possível dizer que as pessoas que precisam de fazer hemodiálise e que tenham dinheiro é que podem passar para além da meta de 70 anos. Não é possível definir a questão nesses termos porque estamos a tratar de um problema de direitos humanos”.

Terrorismo

Notícia no site do jornal El País:
Um cientista nuclear iraniano morreu esta manhã num atentado à bomba em Teerão. Aparentemente, o passageiro de uma moto colou uma bomba magnética no veículo em que viajava Mostafa Ahmadi Roshan que, segundo a agência Fars, tinha chefiado um departamento nas instalações de enriquecimento de urânio de Natanz. Trata-se do quarto especialista ligado ao controverso programa atómico do Irão que é vítima de um ataque semelhante, num momento em que aumentam as tensões entre o Irão e os E.U.A. pelo avanço desse programa.

terça-feira, 10 de janeiro de 2012

Catroga vai ganhar €45 mil por mês

Notícia no site do Expresso:
"O economista Eduardo Catroga vai ganhar um salário de 45 mil euros/mês, ou seja mais de 639 mil euros anuais, enquanto presidente do Conselho Geral e de Supervisão da EDP, avança o "Correio da Manhã."

Catroga acumulará este salário com uma pensão de 9.600 euros.

Questionado pelo jornal, o ex-ministro social-democrata garantiu que metade do que ganha vai para impostos.

"50% do que eu ganho vai para impostos. Quanto mais ganhar, maior é a receita do Estado com o pagamento dos meus impostos, e isso tem um efeito redistributivo para as políticas sociais", disse Catroga ao jornal. 

O PS considerou que há um "conflito ético" na nomeação de Eduardo Catroga na EDP, uma vez que esteve envolvido nas negociações com a troika, que resultaram na privatização da empresa. 

O ex-ministro social-democrata deverá ser eleito Presidente do Conselho Geral e de Supervisão da EDP na assembleia geral da EDP, agendada para 20 de fevereiro."
Particularmente interessante a tónica que Catroga coloca nos impostos que vai pagar, como quem diz:
- Fico feliz pelos impostos que vou pagar e não propriamente pelo que vou ganhar porque assim poderei contribuir directamente para a concretização das políticas sociais.

Limites ao défice e dívida não evitavam a crise actual. Nem a vão resolver

Declarações de Joseph Stiglitz (prémio Nobel da Economia) publicadas hoje no jornal i:
"Enquanto a zona euro for uma união monetária sem uma correspondente administração política e económica única, haverá o risco de alguns países serem forçados a sair do euro, ou de todo o projecto colapsar".
"As propostas [limitar dívida e défice por norma constitucional] não teriam evitado os problemas actuais", assegura, dando como exemplo o caso de Espanha e da Irlanda: "Tinham excedentes orçamentais e níveis baixos de dívida em relação ao seu produto interno bruto."
Joseph Stiglitz estará em Lisboa no próximo dia 18, no IV Congresso da Distribuição Moderna.

segunda-feira, 9 de janeiro de 2012

Escravos e chibatadas

Notícia no jornal "Correio da Manhã" de hoje:

"Christopher Braxton, pai de um rapaz de oito anos, aluno de uma escola de Norcross, Georgia (EUA), ficou perplexo perante o teor racista do trabalho de casa... “Cada árvore tem 65 laranjas. Se oito escravos as colherem, com quantas laranjas fica cada um?” e “Se Fred apanhasse duas chibatadas duas vezes por dia, numa semana quantas seriam?” foram algumas das questões. A escola já pediu desculpa."

terça-feira, 3 de janeiro de 2012

Keynes tinha razão

Artigo publicado no El País:

"La expansión, no la recesión, es el momento idóneo para la austeridad fiscal". Eso declaraba John Maynard Keynes en 1937, cuando Franklin Delano Roosevelt estaba a punto de darle la razón, al intentar equilibrar el presupuesto demasiado pronto y sumir la economía estadounidense -que había ido recuperándose a ritmo constante hasta ese momento- en una profunda recesión. Recortar el gasto público cuando la economía está deprimida deprime la economía todavía más; la austeridad debe esperar hasta que se haya puesto en marcha una fuerte recuperación.

Por desgracia, a finales de 2010 y principios del 2011, los políticos y legisladores en gran parte del mundo occidental creían que eran más listos, que debíamos centrarnos en los déficits, no en los puestos de trabajo, a pesar de que nuestras economías apenas habían empezado a recuperarse de la recesión que siguió a la crisis financiera. Y por actuar de acuerdo con esa creencia antikeynesiana, acabaron dándole la razón a Keynes una vez más.

Lógicamente, al reivindicar la economía keynesiana chocó con la opinión general. En Washington, en concreto, la mayoría considera que el fracaso del paquete de estímulos de Obama para impulsar el empleo ha demostrado que el gasto público no puede crear puestos de trabajo. Pero aquellos de nosotros que hicimos cálculos, nos percatamos, ya desde el primer momento, de que la Ley de Recuperación y Reinversión de 2009 (más de un tercio de la cual, por cierto, adquirió la relativamente ineficaz forma de recortes de impuestos) se quedaba demasiado corta teniendo en cuenta la gravedad de la recesión. Y también predijimos la violenta reacción política a la que dio lugar.

De modo que la verdadera prueba para la economía keynesiana no ha provenido de los tibios esfuerzos del Gobierno federal estadounidense para estimular la economía, que se vieron en buen parte contrarrestados por los recortes a escala estatal y local. En lugar de eso, ha venido de naciones europeas como Grecia e Irlanda que se han visto obligadas a imponer una austeridad fiscal atroz como condición para recibir préstamos de emergencia, y han sufrido recesiones económicas equiparables a la Depresión, con un descenso del PIB real en ambos países de más del 10%.

Según la ideología que domina gran parte de nuestra retórica política, esto no debía pasar. En marzo de 2011, el personal republicano del Comité Económico Conjunto del Congreso publicó un informe titulado Gasta menos, debe menos, desarrolla la economía. Se burlaban de las preocupaciones de que un recorte del gasto en tiempos de una recesión empeoraría la recesión, y sostenían que los recortes del gasto mejorarían la confianza del consumidor y de las empresas, y que ello podría perfectamente inducir un crecimiento más rápido, en vez de ralentizarlo.

Deberían haber sido más listos, incluso en aquel entonces: los supuestos ejemplos históricos de "austeridad expansionista" que empleaban para justificar su razonamiento ya habían sido rigurosamente desacreditados. Y también estaba el vergonzoso hecho de que mucha gente de la derecha ya había declarado prematuramente, a mediados de 2010, que la de Irlanda era una historia de éxito que demostraba las virtudes de los recortes del gasto, solo para ver cómo se agravaba la recesión irlandesa y se evaporaba cualquier confianza que los inversores pudieran haber sentido.

Por cierto que, aunque parezca mentira, este año ha vuelto a suceder lo mismo. Muchos proclamaron que Irlanda había superado el bache, y demostrado que la austeridad funciona (y luego llegaron las cifras, y eran tan deprimentes como antes).

Pero la insistencia en recortar inmediatamente el gasto siguió dominando el panorama político, con efectos malignos para la economía estadounidense. Es verdad que no hubo ninguna medida de austeridad nueva digna de mención a escala federal, pero sí hubo mucha austeridad "pasiva" a medida que el estímulo de Obama fue perdiendo fuerza y los Gobiernos estatales y locales con problemas de liquidez siguieron con los recortes.

Claro que, se podría argumentar que Grecia e Irlanda no tenían elección en cuanto a imponer la austeridad, o, en cualquier caso, ninguna opción aparte de suspender los pagos de su deuda y abandonar el euro. Pero otra lección que nos ha enseñado 2011 es que Estados Unidos tenía y sigue teniendo elección; puede que Washington esté obsesionado con el déficit, pero los mercados financieros están, en todo caso, indicándonos que deberíamos endeudarnos más.

Una vez más, se suponía que esto no debía pasar. Iniciamos 2011 con advertencias funestas sobre una crisis de la deuda al estilo griego que se produciría en cuanto la Reserva Federal dejara de comprar bonos, o las agencias de calificación pusieran fin a nuestra categoría de Triple A, o el superfabuloso comité no consiguiera alcanzar un acuerdo, o algo. Pero la Reserva Federal finalizó su programa de adquisición de bonos en junio; Standard & Poor's rebajó a Estados Unidos en agosto; el supercomité alcanzó un punto muerto en noviembre; y los costes de los préstamos de Estados Unidos no han parado de disminuir. De hecho, a estas alturas, los bonos estadounidenses protegidos de la inflación pagan un interés negativo. Los inversores están dispuestos a pagar a Estados Unidos para que les guarde su dinero.

La conclusión es que 2011 ha sido un año en el que nuestra élite política se obsesionó con los déficits a corto plazo que de hecho no son un problema y, de paso, empeoró el verdadero problema: una economía deprimida y un desempleo masivo.

La buena noticia, por decirlo así, es que el presidente Barack Obama por fin ha vuelto a luchar contra la austeridad prematura, y parece estar ganando la batalla política. Y es posible que uno de estos años acabemos siguiendo el consejo de Keynes, que sigue siendo tan válido hoy como lo era hace 75 años.